La realidad volvió a golpear de frente al gobierno de Tecámac. Mientras la alcaldesa Rosa Wong hablaba ante un medio nacional sobre una supuesta reducción de la incidencia delictiva, en las calles del municipio aparecía una escena que difícilmente puede maquillarse con gráficas, estadísticas o discursos oficiales: una cabeza humana fue localizada a las afueras del fraccionamiento Real del Cid.
El hallazgo ocurrió la mañana de este martes y provocó una fuerte movilización de cuerpos de seguridad y personal especializado. Vecinos de la zona fueron quienes alertaron sobre la presencia de los restos humanos, generando temor y desconcierto entre quienes viven en las inmediaciones.
El hecho representa un duro golpe al discurso de seguridad del Ayuntamiento, particularmente porque ocurrió el mismo día en que la presidenta municipal defendía públicamente que los delitos en Tecámac presentan una tendencia descendente.
La pregunta resulta inevitable: ¿de qué sirve presumir cifras alentadoras cuando los habitantes siguen enfrentándose a hechos de violencia extrema?
Para los ciudadanos, las estadísticas no necesariamente reflejan lo que ocurre frente a sus casas. Robos, asaltos y ahora un hallazgo de restos humanos forman parte de una realidad que alimenta la percepción de inseguridad y obliga a cuestionar qué tan efectiva está siendo la estrategia implementada por el gobierno municipal.
“Que en televisión digan que la inseguridad disminuye no cambia lo que vemos en nuestras calles. Aquí seguimos con robos, asaltos y ahora esto”, señaló un vecino que pidió permanecer en el anonimato.
La escena de este martes vuelve a poner a Tecámac bajo los reflectores y coloca a la administración municipal ante una incómoda contradicción: mientras desde los micrófonos se habla de avances, en las calles aparecen señales de una violencia que difícilmente puede ignorarse.
Vecinos y organizaciones ciudadanas han exigido que las autoridades pasen de las estadísticas a los resultados y fortalezcan la vigilancia en colonias y fraccionamientos.
Porque la seguridad no puede medirse únicamente en una gráfica. Se mide cuando una persona puede salir de su casa sin miedo, cuando las familias se sienten protegidas y cuando hechos como el ocurrido en Real del Cid dejan de formar parte de la realidad cotidiana.
Hasta el cierre de esta edición, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México no había informado oficialmente sobre la identidad de la víctima ni sobre las posibles líneas de investigación. Tampoco se había dado a conocer un posicionamiento de la alcaldesa Rosa Wong respecto al hallazgo.
Tecámac enfrenta nuevamente una escena de violencia extrema. Y mientras el gobierno habla de una inseguridad que “va a la baja”, los ciudadanos tienen frente a sus ojos una pregunta que exige respuesta:

