Transportistas de distintos puntos del Estado de México anunciaron una megamarcha y bloqueos hacia la Ciudad de México para este lunes 3 de noviembre, en protesta por la creciente inseguridad que enfrentan en las carreteras y la desaparición de uno de sus compañeros.
La movilización fue convocada por la Alianza de Autotransportistas Autónomos de la República Mexicana (AAARM), cuyos integrantes denunciaron que los asaltos, extorsiones y secuestros se han vuelto parte del día a día para los operadores del transporte público y de carga.
El gremio exige la localización con vida de Fernando Galindo Salvador, desaparecido el pasado 30 de octubre en el ejido San Lorenzo Octeyuco, municipio de Jilotepec. Los inconformes señalaron que la falta de atención de las autoridades los orilló a tomar estas medidas de presión.
De acuerdo con el llamado emitido, los transportistas partirán desde diversos puntos del Estado de México —entre ellos Jilotepec, Atlacomulco, Toluca, Naucalpan, Cuautitlán Izcalli, Coyotepec y Tepotzotlán— con dirección al centro de la capital, por lo que se esperan afectaciones viales severas en principales accesos como la autopista México–Toluca, Toluca–Naucalpan, Toluca–Atlacomulco y tramos del Circuito Exterior Mexiquense.
La AAARM también destacó los tramos que consideran más peligrosos para el gremio, como el Circuito Exterior Mexiquense, la México–Pirámides, la Chamapa–Lechería y la zona de Ecatepec–Zumpango, donde denuncian asaltos constantes y falta de vigilancia.
Aunque los transportistas informaron que se han establecido mesas de diálogo con autoridades capitalinas, advirtieron que la suspensión del paro sería temporal y que, si no hay resultados concretos, reanudarán los bloqueos sin previo aviso.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana y autoridades mexiquenses hicieron un llamado a la ciudadanía para anticipar sus traslados, utilizar rutas alternas y mantenerse informados a través de canales oficiales sobre el desarrollo de las protestas.
La movilización de este lunes podría convertirse en una de las más grandes del sector en los últimos años, reflejando la inconformidad de un gremio que exige condiciones más seguras para desempeñar su trabajo diario.

