Los propietarios de un establecimiento comercial de abarrotes, ubicado en el perímetro del barrio de San Pedro dentro de la alcaldía Iztapalapa, hicieron público el estancamiento de su proceso legal debido a deficiencias administrativas. De acuerdo con el testimonio directo de los afectados, tras acudir a las oficinas del Ministerio Público para formalizar la denuncia penal por el delito de robo a negocio, el personal adscrito a la fiscalía local rechazó de forma reiterada iniciar los trámites correspondientes.
Los denunciantes reportaron que las autoridades administrativas justificaron la falta de atención alegando una carencia de elementos disponibles en la policía de investigación para procesar la escena o recibir los indicios presentados. Esta situación ha impedido que las evidencias recolectadas de manera independiente por las víctimas sean integradas de forma oficial a un expediente, obstruyendo el acceso a la justicia penal a pesar del impacto patrimonial sufrido por los locatarios.
De supuestos clientes a delincuentes nocturnos: la mecánica del asalto masivo en San Pedro
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado 17 de junio, cuando un grupo integrado por seis personas perpetró un robo planificado en el citado local. El análisis técnico de los dispositivos de videovigilancia privados reveló que los implicados forzaron los candados de alta seguridad y levantaron la cortina de acero para introducir una camioneta blanca, vehículo utilizado para cargar la mercancía sustraída de los anaqueles. El inventario de las pérdidas incluye básculas digitales, una rebanadora de uso industrial, dinero en efectivo, cargamentos de cigarros y bebidas alcohólicas, así como terminales de entretenimiento, sumando un quebranto económico superior a los 150 mil pesos.
La identidad de la célula delictiva se estableció luego de que las grabaciones se difundieran en plataformas digitales, lo que permitió a comerciantes de colonias aledañas identificar el mismo patrón operativo. Días antes del incidente, uno de los sospechosos interactuó con los encargados fingiendo vulnerabilidad social para estudiar la distribución del inmueble y los sistemas de seguridad, facilitando el despliegue del grupo delictivo que operó sin coberturas faciales durante el asalto.

