La violencia en la región de la Montaña de Guerrero alcanzó un nuevo nivel de crueldad este lunes con la localización de múltiples bultos con restos humanos en distintos puntos carreteros. El primer hallazgo se registró sobre la vía Chilapa-Tlapa, a la altura del kilómetro 81, cerca del crucero a la comunidad de Papaxtla. En dicho paraje, conocido como Casa de Chapopote, las autoridades confirmaron la presencia de cuatro cuerpos.
De acuerdo con los reportes periciales, las víctimas presentaban:
- Signos evidentes de tortura.
- Estaban maniatadas.
- Impactos de proyectil de arma de fuego.
La “Montaña Alta” también bajo fuego
Poco tiempo después, una segunda alerta movilizó a las fuerzas de seguridad hacia el municipio de Olinalá. En una carretera de terracería que conduce a la comunidad de Lomas de Cocoyoc, se localizaron más costales con restos humanos abandonados a la intemperie.
Los restos de ambos incidentes fueron trasladados a las instalaciones del Servicio Médico Forense (SEMEFO) en Tlapa para realizar las necropsias de ley y determinar el número total de víctimas. Por su parte, la Fiscalía General del Estado de Guerrero inició las carpetas de investigación correspondientes para intentar identificar a los responsables de estos homicidios.
Clamor de auxilio: “Nos están dejando morir”
Este recrudecimiento de la violencia coincide con un llamado desesperado de habitantes de comunidades como Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán. Los pobladores denuncian ser víctimas de desplazamientos forzados y ataques con drones cargados de explosivos por parte del grupo criminal “Los Ardillos”.
Las comunidades indígenas acusaron directamente a los gobiernos federal y estatal de colusión y omisión, señalando que el Ejército y la Guardia Nacional no han intervenido de manera efectiva para frenar las agresiones que han desplazado a cerca de mil familias. Ante las acusaciones, las autoridades indicaron que se han reforzado las labores de prevención y proximidad social en la zona de conflicto.

